domingo, 20 de noviembre de 2011

"Libre"

Todo lo que escribo, es “libre de humo”. Sí, ni siquiera en mis sueños admito los respiros nublosos de un cigarrillo. A veces es tan difícil escribir las cosas claras que, ¿para qué enturbiar más los pensamientos con el humo amorfo y que los confunda más?
Pero hoy es distinto. Necesito encender un cigarrillo para llenar con algo el vacío que hay adentro. Las ideas, los sentimientos, los recuerdos. Es como si, de tanto llorar ayer, el torrente de lágrimas lo hubiera arrastrado todo.
Por eso recurro a lo único que puede empezar el movimiento, las volutas de humo blanco, ¿o son grises? Ya ni sé. He olvidado hasta su color. Tal vez no debí alejarme de la gente que tiene por costumbre el fumar y ahora podría asegurarme del color que tienen esas cintas lentas de aire cargado de nicotina.
Ahora tendré que encender el cigarrillo adentro y esperar a que se formen las ingrávidas lenguas de humo para ver y recordar sus matices. Aunque, ahora que lo pienso. . . ¿De qué me servirá mirarlas? ¿Para qué usaré aquel humo?
¡Ah! Ya recuerdo. Para llenar el vacío que ahora siento.

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