martes, 15 de noviembre de 2011

"Extinción"

Dicen muchos que “cosechas lo que siembras” y, aunque es parte de la verdad, yo agregaría “y lo que cultivas con cuidado y compromiso”.
A la fecha, la lista de especies en extinción, animales y vegetales, sigue creciendo pero, por más que busco, aún no encuentro la de una flor que muchos se proponen cultivar y que muy pocos logran cosechar.
Tal vez, se me ocurre, el problema sea el lugar donde siembran la semilla pues, es ya una costumbre, hacerlo en el pequeño espacio llamado “promesa”. Antes, cuando ese tipo de lugar era fértil y sus cualidades duraderas, efectivamente era un buen lugar. Sólo que, en la actualidad, muchos han dejado de abonar esa tierra con palabras firmes, pactos y constancia, así que, la semilla de la flor que entierran, muy pronto, muere sin siquiera germinar.
Después de que han dejado la diminuta partícula de flor en la tierra de promesa, los nuevos jardineros, se han creído la idea de que no hay necesidad de regarla. Así que, si por azar, a aquella semillita le llegan las aguas casuales de la temporada de felicidad o la ilusión, muy probablemente germinará pero, tampoco, llega jamás a florear al ser comida por los abrojos de las pequeñas mentiras. Porque, las plagas de los engaños, incluidos los autoengaños, ¡tienen un poder mortal sobre estas plantas!
Y, como todas las historias de especies en extinción, ésta también tiene un final triste. Nuestros descendientes, con algo de suerte, sabrán de su existencia por alguna historia que lean, una foto o un libro que las muestre. Pero jamás llegarán a deleitar su aroma ni disfrutar su tacto.
La flor de la confianza, que era considerada la joya de las parejas y el más preciado tesoro de las familias y relaciones, está en vías de extinción. Y aunque por ahí se venden semillas bajo ese nombre, la realidad es que, sus híbridos adulterados de valores sin trascendencia, jamás florecen como la planta original.
A mis cincuenta y uno, escribo un R.I.P. por aquella especie tan hermosa que, el mundo, algún día, lamentará haber exterminado.

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