viernes, 14 de septiembre de 2012

"Mi propia voz"


La soledad y las mañanas, me enmudecen sumiéndome en las reflexiones del amanecer.
Para cuando el agua se revuelve entre mis rizos, por lo general, no he pronunciado palabra alguna. Pero, este día, fue distinto.
Algo, lentamente, fue emergiendo desde la planta de mis pies, creciendo en sentido contrario al resbalar de agua sobre mi cuerpo hasta llegar a mi garganta. Entonces, un sonido, hecho melodía, comenzó a sonar. Era mi propia voz que, cantando, pronunciaba una tonada a la felicidad que se había apoderado de mí.
¿De dónde había surgido aquel canto feliz? Mi mente entró en acción para descubrir su origen y lo hizo repasando cada uno de los últimos días. En su lógica, fue acomodando cada evento y cada experiencia en las diferentes columnas: “Alegre, triste, difícil, grato, reto, frustrante, alentador, enojoso, divertido”. Las listas, todas, tuvieron algo debajo de su encabezado. Y, un poco sorprendida, revisé el saldo: ¡No eran más las cosas “buenas” que las “malas”! Podía declararlos casi como un empate.
¿Por qué entonces me sentía gozosa?
Después de mi revisión, seguí mi canto, esta vez incluyendo mi voluntad. Fue entonces que la música me lo explicó. En mi tonada existían notas con sostenidos y otras con bemoles. Comprendí que, cada sonido, tiene su parte y razón de ser en el fluido canto de la vida.
A veces, mi música, tiene un tinte de tonalidades menores, plagada de bemoles y un sonar melancólico y cansado. Pero, otras, resuena en tonalidad mayor y, sus sostenidos, la hacen vibrante, brillosa y se regocija en su resonar lustroso.
Cierro la regadera y sonrío. ¡Que lindo es vivir, cantar y disfrutarlo todo. . . siempre!

No hay comentarios:

Publicar un comentario