martes, 19 de junio de 2012

"Micas"


En un acto de osadía y alentada por el brillo de la pantalla recién estrenada de mi marido, retiré el plástico con el que protegía la de mi propio aparato. Y, ¡sorpresa! Era tan brillante como el iPad de mi esposo y, la definición, me pareció espectacular.
Con el ánimo de conservarla en el mejor estado posible y por más tiempo, y considerando que prestaría mi iPad a mis nietos, al momento de sacarla de la caja, le coloqué una mica protectora y hasta entonces accioné el botón de inicio.
Dos años después, por primera vez, veo su luminosa apariencia y, no sin cierto temor, me dispongo a disfrutar de la resolución que la tecnología de la tableta electrónica tiene.
Y, mientras me divertía agregando aplicaciones nuevas que utilizaran muchas imágenes, comencé a pensar en mi manía de prevenir y agregar seguridad “extra” a todas la situaciones. “Por si acaso” se convirtió, y no se ni cuando, en la etiqueta aceptable para disfrazar mis miedos.
Así, inicio un repaso de aquello que ha recibido un tratamiento de cuidados extremos y me topo conque, mi corazón, forma parte de esa larga lista, dando como resultado relaciones interpersonales algo superficiales. Parece que, en la intención de protegerme, tengo la tendencia de mantener a la gente nueva que llega a mi vida, a distancia. . . bajo una mica.
Al final, descubro que me he perdido de gozar de muchas cosas buenas por poner una “mica de protección” y jamás estrenar las novedades por no jugarme el riesgo.
Ahora me río de mi pequeño absurdo pero, no por nada dice el dicho: “El que no arriesga, no gana”.

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