domingo, 18 de diciembre de 2011

"Hechos"

“Retrógrada, anticuada, de mente estrecha, mocha. . .”. Son sólo algunos de los calificativos con los que he sido llamada a lo largo de los años cuando, ante una circunstancia que me exige una postura, me apego a los principios básicos que, al parecer, siguen perdiendo popularidad: “Los mandamientos”. O, ¿será que desde que la humanidad los conoció ha tratado de derogarlos?
El caso es que, antes que escuchar los argumentos que luchan por convencerme de su falta de aplicación en la época moderna, abro los ojos y observo. Y, entonces, los hechos me reafirman que siguen siendo la mejor forma de enfrentar las decisiones.
Cuando, en mi revisión, veo: niñas y jóvenes madres que están criando hijos no deseados y las cifras de muerte de niños que jamás nacen aumenta, a pesar de que se está impartiendo una “educación sexual temprana”; o al ver que ocurren más divorcios que matrimonios, muchos, como consecuencia del adulterio y la mentira; encontrar que los jóvenes ingresan con tanta facilidad a las filas de la delincuencia organizada, dispuestos matar si es necesario, para tener lo que desean; y, ¿cómo ignorar las cárceles atestadas de gente que elige, como fórmula para resolver su deseos y necesidades, arrebatar lo ajeno?. . .¿realmente puedo concluir que las nuevas reglas, asentadas por el hombre, están funcionando?
 Y, si tuviera espacio, podría alargar esta lista de hechos que puedo recopilar sin gran esfuerzo, sólo para sustentar que, en todos los casos, esas 10 reglas básicas de conducta pudieron haber evitado el fatídico resultado.
Así que, a pesar de que mi aseveración a favor de esas leyes me llene de etiquetas y, una que otra vez, algo de mofa, sigo prefiriendo creerle al Autor de éstas, que a todas aquellas personas con sus propias convicciones y conclusiones. Porque, al fin y al cabo, el mundo, sus hechos y su devastación moral, me dan la razón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario