sábado, 8 de diciembre de 2012

"Tendiendo la cama"


Después de tres semanas, hoy tendí la cama a conciencia. La funda del cubrecama, tras días de prisas, lucía retorcida. Por la habitación, aquí y allá, descubrí pequeños objetos que añoraban su lugar original. En las dos horas que Momo (el mejor esposo-padre-abuelo-yerno-hijo que conozco) salió con nuestros nietos, emprendí una jornada de limpieza a detalle.
Para cuando llegué a mi tocador, una sonrisa me asaltó el rostro. ¿Cómo habían hecho tantas cositas para llegar ahí? La respuesta fue simple: ¡Trabajo en equipo! Los peques aportaron lo suyo y yo. . . tomé decisiones.
Sí, en lugar de tender la ropa de cama, decidí arropar de besos y oraciones a mis nietos cada mañana al partir al cole; en vez de correr al momento de desayunar, decidí alternar con juegos y tomarnos mucho tiempo para disfrutar cada bocado; las tardes de tareas, actividades y pendientes, formaron parte de una rutina (que no dejé que se instalara por más de un día) y, dejando atrás los tiempos de arreglar a detalle, decidí que todos la pasáramos contentos y relajados.
Hoy es el último día de la tercera semana de visita en casa de “Gramma” y “Momo”. El ambiente comienza a tornarse algo melancólico al pensar en la despedida. Sé que añoraré los pequeños desórdenes, los juegos, las risas, el baño y sus juegos, las tareas, las oraciones antes de dormir, nuestras lecturas, las historias bíblicas, los videos y conversaciones sobre Dios y Jesús, y. . . ¡Siento ganas de llorar y aún no parten!
Mientras más pasa el tiempo de ser abuela, me doy cuenta de que Dios nos ha hecho como “padres” con una visión más sabia de lo que es importante y nos regala, sólo por Gracia, una segunda oportunidad de amar mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario